La actualidad, lo cotidiano, el mundo de las letras, la música, el fútbol, el cine, los afectos,
vistos desde una perspectiva cargada de extrañeza, algo irónica, irremediablemente melancólica.







sábado, 26 de abril de 2008

Crónica nº 18: Ella no era para mí (abril 2006)

No voy a decir que la deseaba, porque estaría mintiendo. Sí puedo afirmar, en cambio, (no me avergüenza reconocerlo) que últimamente su cercanía constante generaba en mí cierta morbosa curiosidad.

Lo extraño es que, hasta hace no mucho tiempo, todo indicaba que ella no era para mí. La había visto siempre como un horizonte remoto y exótico. La sentía tan ajena a mi destino como un viaje a Bulgaria, o la práctica del salto con garrocha. Era factible que otros pudieran acceder a ella, pero... ¿yo? ¿justo yo? Parecía tan improbable...

Y sin embargo, con imperceptible terquedad, la vida se encargó de ir acercándonos. Comprendí mi error inicial. Poco a poco, fui advirtiendo que esa distancia que yo había creído insalvable era una tela que encogía más y más.

No aceleré el proceso, es cierto, pero tampoco hice nada por revertirlo. Tal vez fue esa atracción malsana por saber qué se sentía; tal vez fue sólo la inercia del que se deja resbalar hacia lo inevitable.

Y bien, finalmente, ayer sucedió lo que tenía que pasar. Entré a la farmacia y allí, en la balanza electrónica, estaba ella: la marca histórica, la estadística extrema. la cifra otrora inaccesible.

Sí, aunque me cueste creerlo, he llegado a los noventa kilos.